Es otoño, y una última hoja amarilla cuelga de la punta de una rama. El pajarito quiere regarla, pero la ardilla le quita la regadera y se la lleva brincando de árbol en árbol. El pajarito sigue a la ladrona desvergonzada mientras el zorro rojo feroz le acecha. A él no le interesa la regadera, sino el pájaro y la ardilla. Por suerte, consiguen esconderse bajo las coloridas hojas caídas. Además, usar la regadera como trompeta les resulta de lo más útil. Qué alegría que, después de discutir, pueda surgir una amistad.