Aún matamos a la antigua
Ritchie Archer es un gánster de la vieja escuela que vive exiliado en España, pero se ve obligado a regresar al submundo de Londres tras recibir la noticia de que su hermano, Charlie, fue brutalmente asesinado por una banda de jóvenes despiadados liderada por el sádico Aaron. Al llegar, Ritchie se da cuenta de que la policía local se siente impotente ante la nueva ola de crímenes urbanos. Decidido a vengar a su hermano, convoca a sus antiguos socios, un grupo de veteranos que cambiaron el crimen por la jubilación, pero que aún mantienen el código de honor y la brutalidad de antaño. Juntos, inician una guerra urbana donde la experiencia y la frialdad de los viejos criminales se enfrentan a la falta de respeto y la tecnología de la juventud delictiva. La película es una inmersión visceral en la justicia vigilante, mostrando que, aunque los tiempos han cambiado, las técnicas clásicas de interrogatorio y eliminación siguen siendo las más eficaces cuando se trata de proteger a la familia y el legado del crimen organizado británico.