Dark Blood
Misael está encarcelado, esperando su sentencia por el asesinato del hombre que mató a su hijo. Durante su reclusión, debe adaptarse a una nueva vida de abusos, que incluyen lesiones y humillaciones por parte de los guardias y otros presos. Su vida anterior empieza a convertirse en un recuerdo lejano. Misael, solo y abandonado, encuentra afecto y ternura en Sarna, el perro de la prisión.
