Bendita calamidad
Los hermanos Fayos están en graves apuros económicos. Espoleados por un abogado sin escrúpulos (Enrique Villén), intentan el secuestro exprés de un rico constructor (Carlos Sobera) durante la tumultuosa fiesta del Cipotegato, pero por un error acaban llevándose al obispo de Tarazona (Luis Varela), con el que inician una frenética huida por el Moncayo en búsqueda de una salida milagrosa.
