Pippi Calzaslargas
En un idílico, tranquilo y pintoresco pueblecito de Suecia, rodeado de frondosos bosques y lagos cristalinos, se alzaba una casa de madera pintada con una combinación de colores de lo más curiosa y llamativa: la Villa Kunterbunt. El lugar, que llevaba años deshabitado y devorado por la maleza del jardín, parecía dormir un sueño eterno hasta que todo cambió de repente.
