EPISODIO 2
El niño perdido
El niño sigue encerrado y llora, incapaz de salir de allí. La herida de su tobillo empeora y el perro yace muerto a su lado. La cámara de la casa de la inspectora Blanco sigue fotografiando la plaza mayor. La BAC interroga a Cintia, la que denunció la desaparición de su amiga, pero les deriva a su prometido con quien consumía drogas. Chesca y Orduño, agentes de la BAC, descubren que alguien pagó a los mendigos que frecuentaban la zona para desaparecer, pero no consiguen averiguar nada más, a pesar de la presión que ejerce Chesca sobre el Tuerto, el mandamás entre los indigentes. Moisés, el padre, quiere enterrar a su hija y saber quién era su novio, pero la investigación lo retrasa. Su mujer, Sonia, echa en falta entre las cosas de su hija una cadenita con una cruz que siempre llevaba puesta. Zárate informa al comisario de la vista que le han hecho a Salvador y este le recuerda porque está en el caso. El forense explica a la BAC que los gusanos encontrados fueron introducidos mientras estaba viva y coinciden con los que introdujeron en su hermana Lara. El asesino puede ser el mismo. Elena pide a Rentero permiso para visita a Miguel en la cárcel, pero se lo niega, ya que puede ser peligroso despertar esa liebre. En la cárcel, Miguel salva al Caracas, su compañero de celda, de ser violado en las duchas. Elena escucha el lamento de Sonia, la madre. Reconoce que al morir Lara, desatendió a Susana y este se fue alejando hasta marcharse de casa y decidir casarse sin contarlo a la familia. Zárate visita a Elena en su casa y le cuenta que Susana trabajaba en uno de los after que gestionaba su novio, pero la inspectora detecta que trata de profundizar en ella, no termina de fiarse y pide a Chesca y Orduño que lo vigilen. Mariajo, la jáquer de la unidad, descubre imágenes de las cámaras de seguridad de la zona en las que se ve a Raúl merodeando la casa de Susana la noche en que la mataron. Elena descubre en las imágenes de la cámara de su casa el rostro de un hombre picado de viruela y pide a Mariajo que lo investigue, aunque la jáquer no cree que pueda encontrar nada. Elena recuerda un día en esa Plaza, en Navidad, paseando con su marido y con su hijo, Lucas, que se suelta de su mano y desaparece. Cuando Elena se gira, solo alcanza a ver a lo lejos un hombre con un niño de la mano.