Una menos
Vann Siegert es un hombre que se desplaza por la vida sin hacer ruido, dejando tras de sí un rastro de muertes invisibles. Su método es tan limpio como su apariencia: un veneno letal que no deja rastro en las autopsias. Vann no mata por odio o placer sádico, sino por una lógica interna distorsionada. Al mudarse a una nueva localidad, se convierte en el inquilino de Doug y Jane, quienes encuentran en él un alivio para su soledad. A medida que Vann intenta llevar una existencia mundana, trabajando y saliendo con una compañera de oficina, la película nos sumerge en su psique a través de diálogos con dos policías imaginarios que solo él puede ver. Estos personajes representan su paranoia y su sentido de la justicia personal. El filme es un thriller psicológico minimalista que evita los clichés del género para centrarse en la inquietante calma de un hombre que, a pesar de ser un monstruo, resulta extrañamente cercano, planteando preguntas sobre la seguridad de nuestras comunidades y los secretos que se esconden tras una sonrisa amable.
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